¿Te ha pasado que después de una dura jornada llegas a casa y deseas salir de nuevo? Esto es muy común cuando el orden y la limpieza están fuera de la rutina, entonces el hogar se torna incómodo: nada está en su lugar, hay polvo por doquier y los platos sucios parecen multiplicarse con tanta facilidad que prefieres dejarte ganar por la situación. Pues, cuando conozcas las ventajas de mantener tu espacio limpio y organizado te animarás a adoptar nuevas costumbres.

 

Mi hogar, mi cuerpo

Mónica Azcárate, estilista, considera que el cuidado de su vivienda es igual al de su cuerpo. Para ella el sitio donde se vive expresa cómo está la existencia de quien lo habita: “Los papás lo enseñan a uno a que las cosas van en cierto lugar, que es mejor tenerlas ahí para encontrarlas fácilmente”, sostiene. También le ha inculcado a su hija universitaria, quien ahora reside en otro país, a ser constante en la organización de la casa.

Mónica igualmente afirma que evitar la acumulación facilita la limpieza, porque lavar los platos, barrer y pasar un pañito sobre algunos objetos debe formar parte de nuestros planes frecuentes: “Es como lavarse los dientes, darse una ducha”, asegura.

 

Una casa más saludable

Uno de los beneficios de conservar un ambiente limpio es ser menos propensos a contraer alergias.

La presencia del polvo es inevitable en el ambiente, pero se puede combatir su exceso pasando (de forma interdiaria) un trapo sobre las superficies y los adornos que estén más expuestos. En pocos minutos ahuyentas estornudos, secreción nasal y picor en ojos, oídos y garganta.

Del mismo modo, el empleo de desinfectantes mata bacterias que ponen en riesgo la salud. Áreas como la cocina y el baño demandan una atención especial, que debe dársele -por lo menos- una vez a la semana.

 

Bienvenidos a mi espacio

Para Belkys Fajardo, dueña de casa, la limpieza ayuda a “sentirse a gusto en su espacio”, sin embargo, reconoce que el acelerado ritmo de vida puede complicar las tareas diarias en el hogar, por lo que recomienda una jornada exhaustiva de aseo y orden cada 7 días, y “el repaso”, que consiste en asear con menor rigurosidad por lo menos tres veces a la semana, que es muy necesario si se desea frenar el caos.

Sin duda, en una casa limpia se respira armonía y esta sensación conduce a un descanso más placentero.

Si secas de inmediato lo que derramas, mantienes las cosas en la zona donde les corresponde (la ropa sucia no debería ir en la cocina, por ejemplo) y desempolvas de vez en cuando las visitas siempre son bienvenidas, aunque no las estés esperando.

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