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Seguramente la imagen de dejar el hogar donde naciste te ha seducido en más de una ocasión, pero no sabes si estás preparado para afrontar los desafíos del mundo sin la ayuda de tus padres, pues hay muchos factores que debes tener presente al decidir materializar la independencia familiar, porque no se trata de lanzarte a la aventura sin evaluar las consecuencias que se desprendan de ésta, al contrario, considerar los escenarios hipotéticos que puedan derivarse de vivir lejos de los tuyos e imaginar cómo enfrentarías ciertas situaciones te ayudará a determinar si estás preparado para mudarte a otro lugar.

¿Puedo mantener un hogar?

Ser adulto implica tener independencia en varios aspectos, y uno clave es el económico. Define si tus ingresos son suficientes para cubrir arriendo, servicios básicos, alimentación, ropa, calzado, entretenimiento y emergencias, porque si vas a abandonar el espacio físico que hasta ahora ocupas en la casa de tus progenitores, también debes renunciar al sustento que ellos te están brindando, ya que “la idea no es volver”, como lo comparte Carlos Retamal, un ingeniero en mecánica automotriz a quien cambiamos el nombre en respuesta a su solicitud.

A sus 25 años, Carlos vive con sus papás y dice que se irá a otro lado cuando todo esté en orden “en la cabeza y el corazón”. Tiene una polola con la que se visualiza en el futuro; sin embargo, está consciente de que el aspecto financiero es primordial al llevar las riendas de un hogar: “Mi padre es el pilar fundamental de la casa. En realidad él sólo me dice ‘aporta’, no me exige”, puntualiza este joven que concibe la independencia familiar como un paso muy trascendental, porque no se puede “andar dejando cosas a medias por la vida”.

Cuando las circunstancias obligan

Yorgelis Rodríguez es una muchacha venezolana que se fue de su país impulsada por la asfixiante crisis. Prefirió salir antes de finalizar sus estudios universitarios en publicidad y mercadeo, porque sabía que la crisis recrudecería para dificultar aún más su emigración.

Llegó a Santiago hace 6 meses; antes estuvo en Perú donde los planes no resultaron como los había concebido. En la actualidad trabaja en una pastelería, lo que le ha permitido mantenerse a flote y auxiliar a la familia que dejó en Venezuela. Tenía apenas 20 años cuando se despidió de lo conocido con el objetivo de perseguir sus sueños: “Cada cosa que me ha pasado ha sido un aprendizaje y me ha hecho mucho más fuerte”, señala en alusión a las experiencias amargas con las que se ha topado en su travesía, de las que no dio detalles.

Yorgelis asegura que más de una vez estuvo a punto de rendirse, pero en su interior sabía que no podía renunciar, pues regresar a su tierra natal no era la mejor alternativa: “Llegué al punto de tener sólo 2000 pesos en el bolsillo”, y justo cuando el dinero estaba por acabarse, un matrimonio estadounidense apareció en el camino para darle cobijo en su vivienda, donde ocupa una habitación y contribuye con los gastos. La meta de la chica es arrendar un inmueble que le permita recibir a su gente, ya que el plan que se trazó a sí misma fue ayudar a los suyos.

Este es apenas un caso existente entre la gran juventud que está ansiosa por abandonar “el nido” y experimentar la cotidianidad sin tener que acatar las órdenes de alguien más; no obstante, si atraviesas adversidades que te arrojan a abandonar tu núcleo familiar, comparte tus inquietudes con una persona madura. De seguro habrá quien te oriente a tomar la decisión más apropiada.

¿Estoy preparado para vivir solo?

Antes de empacar, analiza tus posibilidades de sobrevivir por medios propios, conversa con otros jóvenes que ya se han independizado de sus familias, comprueba si puedes administrar bien tus ingresos y si cuentas con los recursos suficientes para mudarte solo, evalúa tus habilidades hogareñas (lavar, planchar, limpiar, cocinar) y determina si eres eficiente en la administración del tiempo, ya que no se trata de iniciar una etapa cuando todo apunta al fracaso. Un adulto reconoce si es capaz de encarar nuevos retos.

Si todavía no sabes si estás preparado para “volar del nido”, te recomendamos hacer el test de independencia que tenemos en Mi Camino.

Cita Bíblica - Salmo 27:1

*Redacción: Elianeth Pineda

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