Cómo superar el miedo a vivir solo. Mi Camino a ser independiente. Foto de hombre joven con barba, mirando con preocupación a través de una pequeña ventana redonda.

¿Has prolongado tu “despegue del nido” por temor a no poder valerte por ti mismo?, ¿crees que con el pasar de los años alcanzarás valor para materializar la independencia familiar? ¡Cuidado! Puede que tus inseguridades te hagan evadir toda situación que te obligue a responder sin la ayuda de otros. Si deseas afrontar los temores que impiden concretar tu independencia familiar sigue leyendo para que descubras cómo superar el miedo a vivir solo.

 

Reconoce tu temor a vivir solo

Es de valientes admitir que algo está fuera de lugar, así que has logrado un notable avance si ya aceptaste que te causa pavor instalarte en tu propio espacio. El reconocimiento de un temor debería conducir a la exploración del “yo interno”, pues el autoanálisis ayuda a descubrir los motivos que originan las dudas, y cuando se identifican las causas de un problema se puede trabajar en función de manejar los tropiezos.

Algunos individuos prefieren no profundizar en su interior para evadir los rasgos negativos de su personalidad, pero éstos no toman en cuenta que una mirada a lo más íntimo del ser también contribuye a conocerse y valorarse.

Todas las experiencias nuevas causan miedo, entonces no te cohíbas de conversar con un allegado. Seguramente en tu círculo cercano hay varios que tienen las mismas inquietudes que tú. Si luego de hablar con alguien de confianza tu pánico a irte de la casa de tus padres persiste es momento de acudir a un profesional; no te alarmes por esto. El miedo tiene varios niveles y a veces alcanza un punto en que es indispensable recurrir a un especialista. Una persona calificada en el área proporciona las herramientas para combatir los temores.

 

Enfrentando el miedo a la independencia

Cierra los ojos e imagina el sitio que deseas arrendar para iniciar tu vida adulta; ahora, visualízate encarando las escenas cotidianas: el pago de servicios, las labores hogareñas y las relaciones con los vecinos; en cuarto lugar, determina cuál es la situación que te causa más angustia y por último trata de establecer soluciones. Por ejemplo, si tu terror se detona con mayor intensidad cuando piensas en el aseo ten presente que a diario se debe evitar la acumulación de suciedad, o sea, la clave está en mantener las cosas limpias y ordenadas.

El ejercicio anterior es más eficaz si lo haces con objetividad y anotas lo que descubres. De seguro ya te has dado cuenta de que tu angustia no tiene fundamento lógico porque eres capaz de enfrentar los desafíos que la madurez trae a cuestas.

 

Cultiva tu ser

Sin duda, quienes alimentan su espíritu a través del desarrollo de sus habilidades y la práctica de actividades que los satisfacen están mejor preparados para asumir obligaciones.

La Biblia dice en la primera carta a los Corintios capítulo 6, versículo 12: “Todo me está permitido, pero no todo me conviene. Todo me está permitido, pero no permitiré que nada me domine”.

Las personas responsables saben qué intereses deben fortalecer para nutrir su independencia. Sean físicas o intelectuales, las aficiones bien cultivadas de igual forma nos enseñan a lidiar con ciertas alteraciones, como el estrés.

Aprovecha los días hermosos para caminar, leer en un parque, salir en bici, o aventúrate a hacer cosas que siempre han despertado tu atención: aprender idiomas, bailes, nuevas destrezas. Los pasatiempos correctos nos convierten en seres aptos, nos demuestran de qué estamos hechos y nos hacen ganar confianza en nosotros mismos. Al practicar algunas de estas recomendaciones la oportunidad de “emprender el vuelo” se va tornando más factible.

 

*Redacción: Elianeth Pineda

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