Cómo vivir solo y ser feliz - Mi Camino - 20.03.2019

Muchos escogen a la soledad como compañera y otros están obligados a enfrentarla, porque terminaron una relación, o para aprovechar oportunidades que implican un traslado lejos de lo que les era conocido hasta el momento.

Lo cierto es que encarar lo cotidiano sin el abrazo de un ser querido no es tarea sencilla. Sin embargo, hay varias ventajas de tenerte a ti mismo, ¿no nos crees? Sigue leyendo para que descubras cómo vivir solo y ser feliz.

Reencuentra tus habilidades

Al principio, la soledad puede causarte una sensación de vacío, tristeza y desesperanza, en especial si la afrontas por circunstancias que superan tus deseos, pero también es cierto que el estar solo te conduce a redescubrirte a ti mismo: es una prueba de fortaleza y fe de la que resultas victorioso si te enfocas en todo lo positivo que se desprende de esta etapa.

Hay quienes son maravillosamente creativos al estar solos debido a que su calidad de atención es superior.

“Las mejores cosas ocurren cuando estás a solas”, lo decía la pintora minimalista canadiense (1912 – 2004) Agnes Martin.

La mayoría de los artistas alimenta su ingenio en soledad.

En lo que a ti respecta, enumera todo lo que puedes hacer sin tener gente alrededor.

Anota tus destrezas e intereses y arma un plan en función de lo que te gustaría materializar. Por ejemplo, si te agrada escribir, intenta plasmar tus sentimientos actuales en una hoja. Esto puede ser el inicio de un bonito poema. Si quieres ver una película en el cine atrévete a ir sin que ningún conocido se siente a tu lado. Quizás termines sorprendido por la cantidad de personas que identifiques en la misma situación y que no dejan de disfrutar de un film porque están solas.

Es cuestión de nutrirse de las nuevas experiencias.

Fortalécete estando solo

“No tengas miedo, que yo estoy contigo; no te desanimes que yo soy tu Dios”, nos dice el libro de Isaías 41:10.

El Señor fortifica en tiempos de soledad: estos episodios te dan la oportunidad de estrechar tu relación con el Padre celestial a través de la oración.

Benefíciate del silencio para entablar una conversación con Él. Cierra los ojos, expresa tus temores, solicita orientación. Una charla con Dios es la manera en la que el creyente le comparte sus penas y halla el consuelo.

Es difícil mantenerse en pie sin ningún ser querido al alcance, más aún si motivos ajenos a tu voluntad te han ubicado en esta posición; por ello te invitamos a interesarte en los otros.


No tengas miedo, que yo estoy contigo; no te desanimes que yo soy tu Dios.

Isaías 41:10

Casi siempre nos enfrascamos en nosotros mismos y no miramos a los que nos rodean. ¿Qué tal si colaboras con los que son menos afortunados que tú? Sirviendo voluntariamente en instituciones que atienden a personas sin hogar, ancianos o enfermos puedes encontrar felicidad.

Agradece lo que tienes

Reconocer todas las bendiciones que llenan tu vida te ayuda a darte cuenta de lo afortunado que eres, incluso estando solo.

El contar con buena salud es un motivo para sonreír. Entonces da gracias por ello y por el pan sobre tu mesa, el espacio en el que vives, el trabajo, la familia y los amigos que, aunque no estén junto a ti en este minuto, de seguro se encuentran a un clic.

Como ves, la soledad no es mala. El secreto está en deshacerte del lamento e identificar todos los pros que puedes obtener de este período de tu vida.  

Redacción: Elianeth Pineda


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