No siempre estamos de acuerdo con nuestros papás. A veces desaprueban la música, la ropa o los zapatos que nos gustan; incluso, puede que no les simpaticen algunos de nuestros amigos.

Hay situaciones mucho más complejas que quizás hayas experimentado, y te sientes mal porque has preferido desobedecer a tus padres para perseguir tus sueños. Por ejemplo, ¿qué sucede cuando no apoyan el estilo de vida que te agrada llevar, o la decisión de formar un hogar propio?

En Mi Camino sabemos lo difícil que es encarar ciertas diferencias con quienes nos dieron el ser. Por eso, hemos preparado estas líneas que esperamos te resulten útiles, en las circunstancias en las que las discrepancias desencadenan conflictos.

¿Hasta cuándo debo obedecer a mis padres?

La Biblia exhorta a los hijos a obedecer “a los padres en todo, porque esto agrada al Señor” (Colosenses 3:20).

Descansamos en un Dios todopoderoso, piadoso y amoroso que desea que acatemos lo que mamá y papá dicen mientras eso sea para la honra de Su nombre. Si alguno de tus padres te induce a cometer un delito, ¿esto es parte de ese “todo” que acabamos de leer en el extracto bíblico? Por supuesto que no.

Los padres sensatos saben cómo tratar a sus hijos, y un descendiente juicioso reconoce la autoridad de sus padres.

Ustedes los hijos, obedezcan a sus padres en todo, porque esto agrada al Señor.

Colosenses 3:20

Es importante que tengas en cuenta que mientras sean tus papás los que te provean, o vivas bajo su protección, las reglas de ellos van a prevalecer: la hora de llegada a casa, el momento de ir a la cama, las visitas que puedes recibir, la regulación de los festejos en el hogar, la exigencia de tu participación en los quehaceres domésticos, este tipo de cuestiones normalmente se dan según las directrices del “sostén de la vivienda”, y si eres una persona madura debes reconocer que así es como funcionan las cosas.

Es su techo, son sus normas. Si no te gusta convivir con las medidas establecidas por otros, entonces empieza por reflexionar si serías capaz de mantenerte por ti mismo en un sitio distinto del paterno.

¿Soy malo porque voy tras mis sueños, aunque mis padres no los aprueben?

¿Te han aconsejado alguna vez que corras detrás de tus sueños a la velocidad que puedas?

Esta es una recomendación muy común. Sin embargo, a veces tenemos caprichos, no anhelos verdaderos, y es ahí por donde debemos iniciar: identificando qué es lo que en realidad queremos.

En ocasiones nos corresponde demostrar que estamos dispuestos a sacrificarnos por algo que para nosotros merece cualquier esfuerzo. Puede que se trate de prepararnos para una profesión u oficio que nuestros padres no apoyen.

Te aseguramos que la recompensa del trabajo duro es el respeto de los demás. Así que ser malo por canalizar tus energías hacia eso que verdaderamente aspiras no tiene coherencia, aunque esto signifique desobedecer a tus padres.

Esto no debería provocar el distanciamiento familiar. Evita alejarte de los tuyos, involúcralos en tus planes. Tal vez sea el primer paso para convencerlos de que estás listo para enfrentar los desafíos que se avecinan.

Por más dependientes que pudimos ser, no somos propiedad de alguien. Tenemos la capacidad de tomar determinaciones, y también debemos saber responder a las consecuencias que se desprendan de nuestros actos.

Acepta la orientación de tu familia como un regalo, aunque sean palabras distintas a las que esperabas escuchar.

Los padres conscientes no manejan a sus hijos a su antojo, porque a éstos les espera su propio camino.

Nosotros confiamos en tu valentía para hacerle frente a los retos que se aproximen mientras materializas tus sueños. Asume con ánimo cada aventura que emprendas.

*Redacción: Elianeth Pineda

* Foto usada en imagen del artículo: Allef ViniciusUnsplash


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