Descubre por qué nunca debes compararte con otros en redes sociales

Entras a Instagram y lo primero que consigues es una foto de tu amiga con su pololo; tú, recién, terminaste una relación.

El amigo del colegio le grita al mundo que tiene un auto nuevo; tú todavía andas a pie.

La “influencer” que sigues acaba de publicar una historia desde Times Square en Nueva York; tú, por fortuna, has podido reunir el dinero para ir al sur de Chile.

No puedes con tanta felicidad junta. Terrible. Ahora sientes que no has logrado nada en la vida.

Aunque el postureo esté de moda, compararte con otros en redes sociales no es sano. Sigue leyendo y averigua por qué.

Lejos de la realidad

“La comparación es algo a lo que estamos acostumbrados desde pequeños”, señala María Robles-Martínez, doctora en psiquiatría por la Universidad de Cádiz (UCA).

Sin embargo, explica que al compararnos con algo “siempre nos estamos poniendo en situación de inferioridad; no nos comparamos con algo que creemos que tiene menos cualidades que nosotros o con cosas que no tienen valor para nosotros. Siempre lo hacemos con aquello que anhelamos poseer, ya sean cualidades, relaciones, objetos materiales, oportunidades vitales… La comparación tiene un componente de idealización o deseo por aquello con lo que nos comparamos, y, por ello, siempre vamos a salir perdiendo”.

Judit March Fuentes, doctora en psicología clínica y psicoterapeuta, precisa que las personas más vulnerables al rechazo y a la crítica “son las que presentan mayores problemas emocionales delante del uso de las redes sociales. También las perfeccionistas, ya que tienen distorsiones cognitivas como la comparación social”.

Ese interés en alcanzar este modelo ideal de persona exitosa genera frustración, una pérdida de la autoestima y contribuye a mantener unos estereotipos muy alejados de la realidad.

Judit March Fuentes, doctora en psicología clínica y psicoterapeuta

La psicóloga observa que, debido a que en las redes sociales no se expone la realidad total, se desencadena un desprecio hacia sí mismo. “Ese interés en alcanzar este modelo ideal de persona exitosa genera frustración, una pérdida de la autoestima y contribuye a mantener unos estereotipos muy alejados de la realidad”.

Las redes sociales son un escaparate

Robles-Martínez alega que estas plataformas digitales son excelentes herramientas de comunicación, pero también de marketing. “Más que comunicarnos, nos exhibimos. Son un escaparate de aquellas partes de nuestra vida de las que nos sentimos orgullosos”.

La psiquiatra comenta que no es usual que alguien muestre sus malos momentos. Por tanto, lo que se ve es un “instante de felicidad” que, en ningún caso, debe ser extrapolado a cada segundo de su vida.

“Esto debería hacernos pensar mucho sobre la idea de perfección que nos venden: no existe”, sentencia, y remata diciendo que pretender que toda tu vida sea siempre perfecta te hará infeliz, con mucha frustración.

David de Ponte Lira, ingeniero en informática y fundador de una comunidad fitness en línea, comenta que “nadie muestra las dos caras de la moneda ni en su web ni en sus redes sociales”.

El error, argumenta De Ponte Lira, es que “estás comparando todos los aspectos de tu vida, buenos y no tan buenos, con un solo lado de la moneda de la vida de alguien más. No conoces todos los filtros que esa persona pone a su vida antes de publicar algo en una red social”.

Y hablando de tamices, Núria Mañé, consultora en comunicación social y transformación digital, advierte que lo que se revela “pasa por varios filtros (el que publica, el que lee, e incluso el filtro de la propia red social, que decide lo que muestra a cada usuario)”.

La única comparación que vale

Estos expertos dan algunas recomendaciones que puedes poner en práctica para dejar de compararte con otros en redes sociales.

Robles-Martínez refiere que “una vez que empecemos a ser conscientes de nuestra valía y vernos como un conjunto, y no solo las ‘cualidades negativas o carencias’ que podamos tener, seremos capaces de empezar a hacer pequeños cambios con nuestra vida para que nos ayuden a conseguir aquellas cosas que anhelamos”.

“La única comparación aceptable es con uno mismo”, asevera la psiquiatra, y esto significa confrontar lo que eres ahora con lo que eras tiempo atrás.

Mañé sugiere observar los perfiles en redes sociales “con neutralidad, sabiendo que no es oro todo lo que reluce” y enfocándote en contenidos que sí aporten valor, en lugar del “espejismo” que proyectan las cuentas de algunos influentes. 

De Ponte Lira fue más allá. Cuenta que dejó de seguir “amigos” con los que perdió el contacto en años, y empezó a seguir solo perfiles de cuentas que le aportan valor. “Son personas de las que puedo aprender o extraer algo para mi propia vida o trabajo a partir del contenido que ellos crean y comparten a diario”.

Como ves, medir tu vida en función de lo que los demás exponen en sus perfiles de redes sociales no es una buena idea. ¿Te atreves a ser diferente?

*Redacción: Moisés G. Hernández

**Foto usada en imagen: Glen Carrie – Unsplash

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