Poderosas razones por las que siempre debes hacer bien las cosas

Establecer a la excelencia como norte en todo lo que haces debe ser tu impulso para iniciar algo, porque ¿de qué vale encargarte de una cuestión por el hecho de cumplir con la tarea y que los resultados sean tan patéticos que te obliguen a repetir la operación?

Considerando sólo el planteamiento anterior, se pierde tiempo en la necesidad de tener que empezar otra vez.

Hay razones mucho más profundas que sustentan el principio de ejecutar bien las cosas.

Haz las cosas por satisfacción propia

Por supuesto que existen oficios que a unas personas les llenan más que otros, como le ocurrió a la protagonista de esta historia:

Una maestra de primaria alcanzó su título para complacer a su madre que no pudo culminar los estudios universitarios, pero lo cierto es que amaba pintar. Sin embargo, la exigencia familiar le había impedido dedicarse al arte. Así que consiguió empleo en una escuela próxima a su casa.

Odiaba su trabajo y eso se reflejaba en su método de enseñanza. Los niños le temían.

Un día, uno de sus alumnos se le acercó y con voz tímida le dijo: “Señorita, ¿por qué no me quiere?

La mujer entre lágrimas respondió: “Sí te quiero. No me quiero a mí misma”.

En ese instante ella comprendió que no podía arrastrar a otros hacia su frustración y decidió perfeccionar los dones natos tomando clases de pintura.

En un lapso muy corto su vida cambió notoriamente. Se sentía plena cada vez que daba una pincelada, embellecía el hogar con sus obras y apreciaba el valor que otros reconocían en su talento. Había descubierto el verdadero sentido de su existencia.

Cuando se hace algo por convicción particular, el entusiasmo fluye de manera natural y eso se refleja en las consecuencias de cualquier paso que se da.

Analiza los efectos de hacer bien las cosas

La perfección es algo que no puede ser mejorado. Sin importar el ámbito en el que nos desempeñamos, siempre se intenta alcanzar la cima.

Deportistas, escritores, bailarines, constructores, etc., se esfuerzan por optimizar las técnicas a base de los resultados.

Si un velocista no sigue un buen entrenamiento, es muy probable que esté entre los últimos que lleguen a la meta, y eso para cualquier competidor en bastante frustrante.

Reflexiona en las consecuencias que se desprenden de algo mal ejecutado.

En este sentido, también piensa en el resto de los perjudicados por un proceder incorrecto.

Y todo lo que hagan, ya sea de palabra o de hecho, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de Él

Colosenses 3:17

Muestra agradecimiento por las veces que tienes de ejecutar algo. A veces la rutina nos desgasta y eso podría conducir a la desmotivación. De ahí a la mediocridad hay una estrecha distancia.

Recuerda que existen personas que desearían estar en tu lugar. Entonces ponle corazón a eso que te han encomendado.

No culpes a otros por tus errores

Si buscamos una ocasión para demostrar madurez, la hallamos cuando asumimos las faltas sin señalar a los demás como culpables.

Es fácil recibir halagos por lo que está bien hecho; no obstante, la situación se torna complicada al tener que responsabilizarnos por los errores: que tus manos moldeen la escultura sin detalles, y que tus ojos reconozcan que has trabajado en función de resultados que llenan el corazón. 

Partiendo de la premisa de estar comprometido con hacer todo bien, puede que algo salga mal, pero ante esto tendrás la satisfacción de que te empeñaste por conseguir lo mejor.

Desarrollar la capacidad de ejecutar un buen procedimiento se traduce en lograr excelentes oportunidades.

¿Ya comprobaste que sí existen poderosas razones por las que siempre debemos hacer bien las cosas?

*Redacción: Elianeth Pineda


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