Por qué te conviene asumir riesgos

Constantemente, el miedo a fracasar nos paraliza y no nos permite vivir.

Sí, así como lo lees: cuando decidimos no asumir riesgos detenemos la acción y la vida está hecha de eso, de eventos que traen alegrías, pero también tristezas, entonces debido a que deseamos evitar a toda costa las angustias, nos mantenemos en la zona de confort: nos cohibimos de existir.

En este artículo te decimos por qué el temor a la aventura te impide vivir al máximo y ser feliz.

Evitar asumir riesgos por temor a fracasar

La derrota duele tanto que muchas veces escogemos no aventurarnos para no probar la hiel de fallar.

Sólo imagina que eres un barco y te mantienes seguro porque permaneces en el puerto, pero resulta que no fuiste creado para eso, sino para navegar. En altamar es donde está la vida.

Porque no nos ha dado Dios un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

2 Timoteo 1:7.

No dejes que esos pensamientos que cuestionan tus capacidades te impidan dar pasos hacia adelante. La mayoría de las veces nos imaginamos vencidos sin siquiera estar cerca de episodios que nos exijan superarnos a nosotros mismos.

Revierte ese miedo usándolo como un impulso para alcanzar el éxito. Lograr esto es más fácil de lo que crees.

Lo primero que debes hacer es reconocer que temes fracasar y por ello prefieres dejar las cosas tal y como están. No obstante, ten presente que la coexistencia se basa en continuas lecciones que estimulan el crecimiento personal.

¿Cómo descubriste que es divertido andar en bici? Cuando aprendiste a dominarla después de caerte en varias ocasiones.

Luego de admitir que puedes quedarte congelado de terror, intenta no ampararte en lo que identificas como limitaciones, es decir, no te justifiques.

Libérate del remordimiento de no siempre salir airoso y date la oportunidad de encarar desafíos: un nuevo trabajo, vivir solo, concretar un préstamo bancario para adquirir una propiedad, viajar sin compañía… todo es parte de madurar.

Recuerda, si otros han vencido a esas voces internas que por momentos los detienen, ¿por qué tú no puedes lograrlo?

El miedo al rechazo también te limita

Probablemente uno de los temores más comunes es el de ser rechazado.

Nos aterra que nos juzguen y reprueben, porque esto significa peligrar a no encajar en un círculo en particular.

Lo que ocurre es que nos importa demasiado el “qué dirán”. Así que por lo general notamos a quienes no les caemos bien y esto a veces prevalece sobre los que sí sienten simpatía por nosotros.

Si vives condicionado a lo que otros puedan pensar de ti, has tomado el camino equivocado.

No es que la opinión del resto no tenga valor. Sólo imagina andar por la vida sin tener en cuenta a los que te aman. Esto sería desastroso. Sin embargo, ¿de cuántas emociones podrías privarte si permites que una cobija de temor te arrope? Eso no sería justo para ti.

El miedo es parte de nuestros instintos porque nos mantiene atentos. El secreto está en no permitir que nos paralice. Si esperas a que desaparezca para poder asumir riesgos, pues te tenemos noticias: no se esfumará, pero irá disminuyendo a medida que enfrentes riesgos.

Acércate a la persona que te gusta, baila aunque no lo hagas tan bien. Mientras más te expongas a ciertas situaciones, mejores resultados obtendrás.

La gente segura de sí misma siente los mismos temores, sólo que ha aprendido a controlarlos.

El mundo está lleno de travesías. Si llegaras a escoger la errada, te quedará la satisfacción de que abandonaste tu comodidad para lanzarte a la aventura.

¿Estás a punto de asumir un reto? Pues enfréntalo con gallardía. Si las cosas no terminan como lo esperabas, por lo menos podrás descartar algunas opciones que la vida te coloca en el camino.    

*Redacción: Elianeth Pineda

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