Es importante distinguir entre estar solo y sentirse solo.

Estar solo es no tener compañía por alguna circunstancia pero sin que esto afecte nuestro estado anímico, psicológico o espiritual. Sentirse solo es verse obligado a permanecer sin compañía.

Estar solo puede resultar necesario y agradable. Sentirse solo es penoso y arrollador. Es verse envuelto por la soledad, la cual persiste a pesar de los mejores esfuerzos para expulsarla.

Sentirse solo es ser consciente de que falta contacto significativo con otras personas. La soledad es un sentimiento de vacío que suele ir acompañado de tristeza, desánimo, aislamiento, inquietud, ansiedad y un deseo intenso de ser amado y necesitado por alguien.

Las personas solas, generalmente, se sienten dejadas de lado, no deseadas o rechazadas, aún cuando estén físicamente cerca de otros. Existe, a veces, una sensación de desesperación y un deseo intenso  de mantener cualquier tipo de relación que alivie el terrible dolor de la soledad.

No debe sorprender que muchas personas solitarias se sientan inútiles y convencidas de que “no valen nada, pues nadie gusta de ellas”.

A fin de evadir sus sentimientos, hay quienes niegan su soledad y concurren a bares, grupos de encuentros, o reuniones en una tentativa de escapar de su condición. Pero frecuentemente permanecen así, en un círculo vicioso, sin poder construir relaciones positivas con otras personas.

El psicólogo Craig Ellison sugirió la existencia de tres tipos de soledad: emocional, social y existencial.

La soledad emocional

Involucra la falta o pérdida de una relación íntima con otra persona o personas. Quienes padece soledad emocional se sienten muy solo/a y puede recuperarse solamente cuando establece nuevas relaciones profundas con otras personas.

La soledad social

Es un sentimiento de falta de propósito, ansiedad y vacío. La persona se siente como si estuviese “fuera de todo”, al margen de la vida. En lugar de una relación profunda con un compañero específico, la persona socialmente sola precisa de un grupo de apoyo que la acepte y ayude a relacionarse con otros.

La soledad existencial

Se refiere al sentido de aislamiento que se produce cuando una persona está apartada de Dios y siente que la vida no tiene significado o propósito. Tales personas precisan de una buena relación con Dios, preferentemente dentro de los límites de una comunidad de creyentes que le brinden su atención.

La Biblia enseña que somos cuerpo, alma y espíritu, y la soledad puede darse en una, dos o tres áreas de la vida.

Cada tipo de soledad requiere una solución diferente. A veces se encuentra alivio al rodearse de seres queridos; otras, es necesario luchar contra la tendencia a sentir lástima por la situación personal.

Sea como sea, es importante quitar la atención de uno mismo y contemplar a los demás, animarse a donar nuestro tiempo, integrarse en actividades grupales y solidarias, interceder por otros, compadecerse con los que sufren, ser generosos, y agradecer a Dios por todo lo que se tiene.

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