La fobia social o ansiedad social puede confundirse fácilmente con la timidez, pero no es lo mismo. Todos tenemos miedos a algunas situaciones como: hablar con un superior, presentarnos ante una multitud, o dar un examen. Estos miedos son normales. Pero cuando el temor llega a tal punto que interfiere en la vida cotidiana y nos priva de disfrutar cosas que podríamos hacer, la timidez y los temores propios se convierten en fobias.
Una de las diferencias entre la timidez y la fobia o ansiedad social radica en que las personas tímidas pueden sentirse muy incómodas cuando están con otros, pero no sienten una profunda ansiedad al anticiparse mentalmente a una situación social.

Otra es que el miedo a afrontar ciertas situaciones las incómoda, pero no las limita totalmente; normalmente, aunque no le sean agradables, pueden
afrontarlas.
En cambio, las personas con fobia social llegan a sentir altos grados de ansiedad antes de vivir la situación. Son conscientes de que sus sensaciones son irracionales, pero a pesar de ello hacen lo posible para evitar enfrentarse a la situación temida. Así nacen las conductas para evitar cualquier situación social.


Las personas con fobia social se caracterizan por sentir una intensa ansiedad antes de que ocurran los hechos temidos. Es decir, comienzan a preocuparse y a sentir ansiedad por la situación temida mucho tiempo antes de tener que afrontarla.
A las personas que sufren esta enfermedad, les preocupa la posibilidad de
avergonzarse frente a los demás. El temor puede ser tan fuerte que les impide hacer las tareas cotidianas, presentarse en el trabajo, una reunión, la escuela o la universidad.
Muchas personas se sienten un poco nerviosas antes de conocer a alguien o
antes de hablar en público. Pero quienes padecen fobia social se preocupan hasta con semanas de anticipación; y pueden llegar a hacer cualquier cosa con tal de evitar o cancelar el evento.

*Extracto del folleto “Venciendo la timidez” de CPTLN-Chile

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