Siempre me vienen a la mente algunas preguntas: ¿Estaba triste la persona? ¿La persona dejó alguna nota con explicaciones? ¿La persona mostró signos? ¿Estaba la persona desesperada? ¿La persona estuvo sufriendo durante mucho tiempo? ¿No pude entender lo que le sucedía?

Hay varias posibilidades de respuesta, pero debido a la falta de una explicación más clara sobre lo sucedido y la falta de comprensión del tema, tendemos a quedarnos con estas preguntas frecuentes y dudas en el pensamiento.

¿SIENTES CULPA?

Una de las primeras palabras que me viene a la mente cuando pienso en el suicidio de alguien es la culpa que puede generar en los supervivientes. Y otra palabra que viene después es el concepto de acogida.

Cada historia debe entenderse como singular y necesitas tener un espacio en donde ser acogido, es decir, un lugar donde puedas hablar de tus dolores, hacer tus preguntas, manifestar tu culpa, liberal el enojo, ser escuchado sin juzgar y de forma respetuosa.

La culpa suele venir a través de preguntas: «¿Hice todo lo posible?», «¿No presté atención a algunas señales?», «Si hubiera hecho algo, ¿habría sido diferente?», Etc… Estas preguntas son incluso parte del proceso de elaboración y búsqueda de comprender la situación que sucedió.

Debe tener cuidado de no reducir todo el sufrimiento y las opciones de respuesta a una interpretación simplista de lo sucedido o incluso como si fuera tu única y exclusiva responsabilidad.

Tampoco quiero pasar al otro lado, el de la indiferencia o “me lavo las manos”; todo en esta vida es cuestión de equilibrio y conciencia, pero lo comento específicamente aquí, en este extracto sobre la culpa, porque conozco el poder que la autodestrucción puede provocar.

Las personas tratan mucho de controlar las situaciones y, ante una circunstancia en la que no pueden hacer nada más, tienden a perder su forma de vida. La revuelta ante una situación diferente a la que estás viviendo puede consumirte. Está bien estar enojado o sentir culpa, es comprensible. Sin embargo, puedes evitar que estos sentimientos te traguen o evitar las acciones que estas emociones pueden llevarte a cometer.

Mi querida profesora Karina Fukumitsu, en su libro “Sobrevivientes enlutados por el suicidio” (titulo original en portugués: “Sobreviventes enlutados por suicídio”), nos habla de la importancia del trabajo realizado con quienes perdieron a alguien cercano: “acoger el proceso de duelo, reequilibrar el sistema familiar, escolar o institucional y reducir las conductas autodestructivas y riesgo de nuevos suicidios ”.

En otras palabras, es sumamente importante que abras las puertas de tus sentimientos, aunque sean de lo más desagradables. También es fundamental que comprendas que estos sentimientos necesitan ocupar un lugar momentáneo en tu mente, para, con el tiempo, poder ser superados y – luego – irse, y no convertirse en huéspedes permanentes que te quiten todas las energías.

*Contenido de Vivenciar.net escrito por el Psicólogo- Thiago Heine

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