El escuchar a alguien decir que quiere morir o que es una opción para la persona puede paralizarnos, nos hace sentir incomodos y no sabemos cómo responder. El hablar del suicidio es un tema tabú, pero para los que tienen algún problema muy grande y que han considerado el suicidio, hablar del tema puede ser lo que les salve la vida. La empatía, comprensión y la sensación de apoyo harán, en muchos casos, que puedan salir de la espiral descendente de pensamientos negativos y de dolor en el que no han encontrado una salida. Siempre hay una salida y podemos ayudar a las personas a encontrar en sí mismos esa ayuda para mejorar.

Hay momentos en la vida en que no sabemos qué hacer con nuestros problemas, las dificultades nos cargan y no sabemos cómo seguir adelante. En esos momentos muchos de nosotros buscamos ayuda y tratamos de salir de esta situación, pero para algunas personas es muy difícil pedir ayuda, lo que para otros parece normal, algunos lo hacen muy tarde, o no lo hacen, porque no es normal para ellos o no saben directamente como.

Muchas veces hemos oído la frase: “las personas que dicen que se suicidarán, nunca lo harán, solo quieren llamar la atención”. Muchos estudios han demostrado que las personas dan algunas señales y hablan de suicidarse antes de realizarlo. Esto nos da una razón importante para estar alerta a los mensajes de auxilio que las personas cercanas o amigos puedan estar dando.

Quizás cuando escuchamos a alguien decir “quiero suicidarme” o “ya no quiero vivir”, puede llegar a ser paralizante, estresante y provocar temor, pues no sabemos cómo responder a eso, y quizás nuestras respuestas naturales en lugar de ayudar, pueden alejar a la persona. Algunas de nuestras respuestas frente a estas preguntas pueden ser de condenación: “no está bien que pienses en eso” o “deja de decir de decir esas cosas”; de negación: “no pasa nada, ya se resolverá” o “No pienses en eso”; de incomprensión: “solo tienes que poner de tu parte” o “de que te quejas, si lo tienes todo”; incuso muchas veces de desestimación: “no es para tanto, ya dejarás de sentir eso” o “solo las personas débiles dicen esas cosas”.

Estas palabras las decimos con buena voluntad, esperando que simplemente, como un truco de magia, los pensamientos en esta persona que amamos se vayan, pero… no es tan fácil para ellos, en muchos casos ellos están viviendo un infierno del cual no saben cómo salir, estas palabras carecen de cercanía y de comprensión, y en ocasiones lo único que hacen es alejar a la persona y que se ensimismen más.

Debemos estar preparados para decir y hacer en el momento en que una persona se nos acerque o que sospechemos que quiera suicidarse. Estas palabras no proveen a las persona lo que realmente necesita.

¿Qué pasa en la cabeza de quién piensa suicidarse?

Es importante saber que la gente que tiene ideas suicidas las tiene pensamientos que están cargados de emociones y situaciones vividas, en las que también intervienen algunas deficiencias de neurotransmisores a nivel del cerebro, por eso brindar una respuesta “deja de pensar en eso” no es lo adecuado. En más del 90% de los casos estas personas tienen algún otro trastorno psicológico, como ansiedad, depresión, estrés postraumático, trastorno bipolar, entre otros, inclusive alguna enfermedad física crónica, que los hace tener estos pensamientos. Intenta que la persona se sienta comprendida y valorada por ti, con la seriedad que el asunto merece y muévela a recibir la ayuda profesional necesaria.

Muchas de las personas que han pensado en el suicidio llevan un largo tiempo intentando salir de esto por ellas mismas, en ocasiones han perdido la fuerza y no creen tener el valor para seguir adelante, han llegado tan al fondo de su problema que ya no creen que su vida tenga sentido y sus problemas tengan solución. Llegan a tal punto de desesperanza que ven la muerte como la única salida y solución a los problemas. Esto porque ya han probado muchas cosas sin que funcionen, y a veces se ve como el escape más rápido y efectivo. Esto no quiere decir que la persona no quiera vivir, muy en el fondo si desean vivir, pero no de la manera en que han vivido o están viviendo en ese momento.

Como accionar al saber que alguien quiere suicidarse

Lo primero que debes tener en cuenta es que podemos hablar abiertamente del asunto. Uno de los mitos ante el suicidio es que no se debe hablar del tema, porque se motivará a la persona, pero al contrario, a veces la persona no tiene las palabras para decir que lo ha pensado, y el preguntarle ¿has pensado en suicidarte? (o alguna interrogante similar) podría abrir las puertas a que explique cómo se siente y cuáles son sus pensamientos. Debes saber que entre más elaborada esta persona manifieste su idea de suicidio, más ha pensado en eso y más probabilidades tiene de que lo haga. El hablar del asunto reducirá la posibilidad de que lo haga, ayudando a sacar afuera las emociones desbordantes y será una forma de liberación emocional.

El hacer preguntas ayuda, podía hacer que la persona explique lo que le está sucediendo, esto con mucha cautela y cuidado, pues la persona puede estar muy susceptible al tema.

Algunas preguntas que ayudan al diálogo pueden ser:

  • ¿Cómo estás sobrellevando lo que te está pasando?
  • ¿En algún momento has tenido ganas de rendirte?
  • ¿Has pensado en la muerte? ¿Qué tan seguido?
  • ¿te has hecho daño alguna vez o has pensado en hacerlo?
  • ¿Alguna vez has pensado en el suicidio o has intentado hacerte daño?
  • ¿has pensado en cómo o cuándo lo harías?

Ofrécele tu apoyo, si la persona te lo está diciendo es porque confía en ti, y es probable que ya haya intentado otras formas de pedir ayuda y no haya funcionado antes, y tú seas su última oportunidad. Trata de mostrar que entiendes lo que pueda estar pasando, sintiendo y viviendo y si no lo entiendes, dilo claramente, dile que te gustaría saber más de la situación para entenderla y permite que la persona hable y se desahogue. A veces si no sabes que decir mejor no digas nada, pero muestra empatía, abrázalo, escúchalo y busca ayuda con algún profesional o motívalo a que la busque. Si eres joven, busquen la ayuda de un adulto en el que confíes.  Anima a la persona a entender  y exteriorizar las cosas que están lastimándolo y ayúdale a ver más opciones.

Busca en todo momento que la persona esté segura: ya que han hablado, sabes más del problema y la persona se ha sentido apoyada por ti, puedes evaluar el peligro en que se encuentra. De ser un riesgo alto, es importante que sepas que debes limitar el acceso a las cosas que puedan causarle daño. Quita todos los productos de limpieza y químicos que puedan estar en casa, medicamentos, artículos cortantes, entre otros objetos. También trata de no dejarlo solo por mucho tiempo hasta que estés seguro que no hará nada para dañarse.

Realicen actividades que puedan ayudar a salir de la situación difícil: salir a caminar juntos con cierta frecuencia, hacer ejercicios, salir a reuniones familiares o con amigos, entre otras actividades donde cuente contigo. Nunca debes de presionarlo demasiado, debe de ser más un “animarlo” a que pueda probar cosas y rutinas nuevas, así encausar a su vida normal.

Dale seguimiento a la persona. No debes creer que con una o dos conversaciones significativas todo se resolverá, debes mantenerte al pendiente, eso le hará saber que no está solo y que de verdad te interesa por lo que le pasa. Anímale a tomar decisiones hacia su bienestar y lo que será mejor para él.

Busca señales de alerta y busquen ayuda. Como lo se mencionó antes, las personas con ideas suicidas dan algunas muestras de que las cosas no van bien, por eso hay que aprender a escuchar a los demás aunque no estén hablando. No siempre puedes saber que está ocurriendo esto en su interior, pero si ves algunos de los siguientes signos debes procurar hablar con la persona:

  • La persona saca el tema del suicidio en la conversación, mostrándolo como solución o decir que la vida sería mejor sin él o ella.
  • Retraimiento de la vida social y deseo de estar solo sin sentido alguno.
  • Tener cambios de humor, de euforia a tristeza muy fuerte al día siguiente.
  • Sentir desesperanza o impotencia ante una situación.
  • Consumo de alcohol o de drogas, especial si es un consumo excesivo.
  • Sufrir cambios en la rutina normal, como en la alimentación o en los horarios de sueño.
  • Hacer cosas riesgosas o autodestructivas, como conducir con imprudencia
  • Regalar sus pertenencias o dejar sus asuntos en “orden”.
  • Despedirse de las personas de una forma como si no fuera a velos otra vez .
  • Si han sufrido algún cambio drástico en su vida recientemente, como la muerte de alguien querido, problemas de dinero, el diagnóstico de una enfermedad seria, entre otras situaciones.
  • Pérdida de interés en actividades habituales y descuido de la apariencia personal.

Evalúa la situación e intenta ayudar

Después de algunas conversaciones con la persona, y de acuerdo con las señales de advertencia que mencionamos, intenta hacerte una idea sobre el riesgo que está ella tomando al pensar en el suicidio como su única solución. Aquí hay algunas ideas sobre cómo ayudar a esta persona.

Si el riesgo de suicidio se muestra bajo – poco señales de alerta

Puede ser que la personas este pasando un mal momento en su vida, los problemas podrían estar siendo difíciles de llevar y las dificultades por las que atraviesa son evidentes. Tal vez la idea del suicidio ha pasado por su mente, y sería importante hablar con la persona antes de que todos estos problemas sigan empeorando y sigan llevándolo a considerar esa idea de manera real. La ayuda de un profesional de la salud mental podría ser tomada en cuenta para que la persona mejore y pueda salir de esto desde la psicoterapia. La tristeza y el dolor podrían ser parte de su vida y tu apoyo amistoso será importante para ayudarlo a salir adelante.

Si el riesgo de suicidio se muestra alto – algunos señales de alerta

Hay muchas cosas que apuntan a que la persona que intentas ayudar ha pensado mucho en el suicidio y está dando muchas señales al respecto. Debes ponerle mucha atención a sus acciones, pues los problemas se están haciendo cada vez más grandes y notorios para la persona. La desesperación y el dolor son parte casi constante de su vida, y la capacidad de disfrutarla es casi nula. Tu ayuda, apoyo constante y seguimiento será muy importante, y en especial la ayuda profesional. Sugiere con especial énfasis que busque un profesional de la salud mental que pueda acompañarlo en este proceso. Desde tu amistad, enfatízale que no está solo, que es querido y que su vida vale mucho.

Si hay muchos señales de alerta, buscar ayuda profesional inmediata

Los problemas de la persona son extremadamente agobiantes y no puede ver solución a todo lo que pueda estar sintiendo y viviendo. Es probable que la persona haya pensado en el suicidio y que intentarlo sea cuestión de tiempo. Debes tomarte el tiempo para hablarle y que exprese todo lo que siente. No lo dejes solo de ser posible, llama a los servicios de salud o llévalo de inmediato con un profesional para que sea evaluado, ayudado y contenido. Habla con otras personas de la situación y que puedan lograr ser una red de apoyo. Enfatízale siempre que no está solo en esta lucha, que es una persona querida, y que su vida tiene mucho valor.

¿Y qué más?

Es de suma importancia prestar atención a los mensajes que las personas envían en esos momentos difíciles. Podría ser algo que les salve la vida y el estar para ellos podría ser la única esperanzan que tengan. Ser amables y mostrarles nuestra preocupación les hará ver que alguien se preocupa por ellos y que las cosas estarán bien a su momento.

Muéstrate disponible, habla con amor y ayudándolo a desahogarse. Acompaña a la persona en este proceso con constancia e interés. No dejes de buscar ayuda profesional si entiendes que hay muchas señales de alerta frente a la situación. Recuerda establecer una red de contención con otras personas de su entorno que le quieren y se preocupan por la persona.

Remárcale siempre que es amado, importante, y que su vida tiene valor.

Renato Erazo, psicólogo

www.vivenciar.net

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