Como hemos visto autoestima es lo que yo soy, lo que siento y pienso de mí. La manera de verme, de quererme, de expresarme, de relacionarme con el mundo. Autoestima es valorarme y valorar, reconocerme y reconocer que merezco ser tomado en cuenta.

Autoestima es una energía, una fuerza interna que se inicia desde la concepción; y que da sentido, guía, orientación, importancia. Es la fuerza que hace que uno esté vivo, que crezca, que se desarrolle en múltiples direcciones, y que muera con respeto y dignidad.

Quien se quiere, se respeta, se valora y se siente importante por lo que es, se autoestima. Quien se autoestima asume los riesgos de la vida, se enfrenta a las dificultades con entereza, sabiendo que es capaz de valerse por sí mismo, y de salir fortalecido de esos encuentros.

Se autoestima el que se comunica, expresando lo que quiere, sin dejarse manipular por la posibilidad del rechazo ajeno. El que escucha al otro, maneja diferencias, las propias y las que ve afuera, en un mundo complejo y aprende a negociar sin eliminar al otro, sin descalificarlo.


Todo ser humano alguna vez se ha planteado las siguientes preguntas ¿Quién soy? ¿Qué soy? y ¿Para qué soy? Al tratar de responder a estas preguntas tan sencillas y profundas, se confronta con la imagen que tiene de sí mismo.

¿Quién soy? Nos lleva a las señales o elementos que nos identifican y nos diferencian legal y físicamente de otros, tales como: nombre, fecha de nacimiento, peso, estatura, sexo, educación, nacionalidad, habilidades, logros, etc.

¿Qué soy? Identifica el rol que tenemos en la sociedad: casado, soltero, maestro, padre, profesional. Así como también los valores como personas: bueno, malo, imperfecto, ordenado, desorganizado.

¿Para qué soy? Es la pregunta que nos lleva a reflexionar la razón de nuestra existencia: razón de estar aquí, y de hacer lo que estamos haciendo y no otra cosa, de vivir la vida que estamos viviendo, de descubrir cuál es el plan de Dios para nuestras vidas.

De acuerdo a cómo respondamos a estos interrogantes, formamos una imagen de nosotros mismos que puede estar de acuerdo a la realidad o muy alejada de la misma. Lo que sí es seguro, es que, si excluimos a Dios de nuestra reflexión, difícilmente logremos tener una valoración adecuada de nuestra persona. Dios es el creador de la vida, el creador del ser humano, y quien, a pesar de la rebeldía del hombre, ha mostrado en Jesucristo, todo el amor que tiene por todos y cada uno de los hombres. Quien se autoestima, acepta sus capacidades y discapacidades, y acepta que Dios es el amoroso Señor de la vida, y por ende de su vida.
¿Te gusto el tema? ¿Quieres seguir leyendo? Haz clic en el siguiente enlace y descarga de forma gratuita el folleto ” Mejore su autoestima”

https://mailchi.mp/6287d8f6f942/folleto-mejore-autoestima-cptln-chile












¡Compártelo!