Saber Comunicar Bien

¿Eres un buen comunicador? ¡Haz la prueba! ¿Cuántos de los siguientes hábitos son tuyos?

  • Hablar demasiado
  • Voz monótona
  • Palabras largas y abstractas
  • Una actitud muy crítica
  • Gritar
  • Regañar
  • Risita nerviosa
  • Evitar mirar a los ojos
  • Distraído
  • Hablar por encima del otro

(Puntaje: 0-2, buen comunicador! //  3-5, puedes mejorar   //  6+ tienes amigos?)

¿Sabías que..

  • en un día común y corriente, el hombre habla más o menos 45.000 palabras, mientras que la mujer pronuncia más de 60.000?
  • lo que dices depende de: 7% lo que dices, 38% cómo lo dices, y 55% lo que tu cuerpo dice.

La buena comunicación se logra con:

  • El contacto a través de la mirada: no eludir la mirada.
  • La postura corporal: el cuerpo expresa vitalidad, interés, y disposición para la acción.
  • Los gestos concuerdan con los sentimientos y las emociones expresados sin agresividad.
  • La cara expresa los sentimientos sin “máscaras”
  • El tono, inflexión y volumen de voz son naturales, justos, y apropiados.
  • El contenido es sincero, de interés, y apropiado para la ocasión.
  • La intención no es egoísta, sino toma en cuenta los puntos de vista de los demás.

 

El Arte de Escuchar

La parte más importante de la comunicación el lograr el arte de escuchar. Considera:

  • Una persona normalmente habla a un ritmo de 125 a 180 palabras por minuto.Sin embargo, podemos procesar información a un ritmo de hasta 1.500 palabras por minuto!

¿Qué haces con tu capacidad “extra”? De allí, nace los malos hábitos del escuchar, como:

x  evaluar y juzgar prematuramente.
x  preparar argumentos en contra.
x  soñar despierto, pensando en cosas más interesantes.
x  se aburre y deja de escuchar

Tres tips para mejorar tus hábitos de escuchar:

  1. Escucha. Deja que la otra persona hable.
  2. Repite a la persona lo que crees que escuchaste con palabras similares
  3. Explorar para obtener información adicional, haciendo preguntas relevantes.

 

La Biblia dice:

Oh, Señor, por la mañana escucharás mi voz; por la mañana me presentaré ante ti, y esperaré.” (Salmo 5:3). Recuerda: La oración es comunicación con Dios! En Dios, tienes un amigo quien siempre te escucha. ¡Aprovecha!