Cómo saber qué es lo Correcto

Indicar si estás de acuerdo o no:

  • tener relaciones sexuales antes de casarte
  • vivir en una relación homosexual
  • el aborto
  • “ajustar las cuentas” por robar de un empleador injusto
  • mentir

Si comparas tus respuestas con unos amigos, seguramente habrá diferencias. ¿Quién tiene la razón? ¿Cómo podemos saber qué es lo correcto? Algunos dicen, “Deja que tu consciencia sea tu guía.” ¿Es un buen consejo, o no?

Guiarse por la consciencia no es siempre un buen consejo. ¿Por qué? Porque la consciencia es formada, además de ser algo nato.

Como se forma la consciencia:

  • Nato – todos nacemos con una consciencia. Consiste en las normas universales imprimidas en nosotros por Dios.
  • Enseñanza – lo que aprendimos durante los años formativos moldea la consciencia. En esto, el papel de los padres es primordial.
  • Experiencias – lo que vivimos y observamos en otros puede modificar la consciencia.

Con una buena formación, la consciencia sí puede ser un guía excelente, pero con una formación inadecuada, ¡puede tornarse en un guía equivocado!

Entonces, ¿Cómo podemos saber la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto? ¿Será que cada persona define “lo correcto” para si mismo? No – es solo Dios quien define “lo correcto”.

De pronto vino uno a Jesús y le dijo: «Maestro, ¿qué de bueno debo hacer…?» Jesús le dijo: «¿Por qué me preguntas acerca de lo “bueno”? Uno solo es bueno. (Mateo 19:16-17)

5 pasos para determinar lo correcto en cualquier situación:

  1. Informarte bien sobre lo que dice la Biblia referente al asunto. Por supuesto, esto implica que uno lee y estudia la Biblia, preferiblemente con la ayuda de una persona quien la conoce bien.
  2. Escuchar tu consciencia. Por actuar en contra de la consciencia repetidas veces, nos enseñamos a nosotros mismos a ignorarla. Aunque no es un guía infalible, la consciencia muchas veces nos indica el camino correcto.
  3. Evaluar tus motivos. Una indicación de una decisión incorrecta es que los motivos son egoístas.
  4. Analizar las posibles consecuencias. ¿Mi decisión me obligará a mentir luego para explicar mis motivos o acciones? ¿Lastimaré a otra persona con esta decisión?
  5. Pregunta, ¿Quién se beneficiará de esta decisión? Si no hay ningún beneficio, entonces, ¿por qué hacerlo?

La Biblia dice:

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu.” (Salmo 51:10)

¡Que esta oración sea nuestra!